Justificación del estado autónomo PDF Imprimir E-mail
Propuestas Complementarias
Jueves, 25 de Junio de 2009 18:18

En Colombia el centralismo está acabando con la poca autonomía de los entes territoriales: departamentos y municipios. Las regiones no han sido creadas. Los gobernadores y alcaldes se han convertido en mendigos del Gobierno nacional. Con cualquier pretexto, los gobernadores y alcaldes se ven privados de sus recursos (trasferencias o regalías) y no pueden realizar los programas que inscribieron como candidatos y por los que fueron elegidos. Este modelo de un centro que concentra al poder y domina política y económicamente a la periferia se reproduce y multiplica en los distintos niveles: Regional, departamental, municipal. En el occidente de Colombia, en el oriente, en el norte y el sur se produce el mismo fenómeno. Se hace necesario democratizar el poder político y económico, creando muchas autonomías; para que los ciudadanos puedan en sus propios territorios manejar sus propios asuntos, darse sus propias autoridades y administrar sus propios recursos. De esta manera se crearan muchos polos de desarrollo económico.


El pluralismo del estado de derecho no es solo ideológico,  religioso o político; es también un pluralismo institucional: donde existen varios centros de poder y muchos centros de desarrollo económico. Donde no solo se divide el poder en ramas, sino también espacialmente, en múltiples territorios con autonomía. Esta autonomía debe predicarse no sólo de las regiones o entes territoriales respecto de la capital de la república, sino también en ellas, de modo que los municipios tengan autonomía respecto de los departamentos o regiones y que las juntas administradoras locales o las comunas también la tengan respecto del alcalde, para el manejo de sus competencias y de sus recursos.
Debemos llamar la atención sobre el hecho de que detrás de las concepciones centralistas o autonómicas se esconden cosmovisiones del mundo: la primera es la totalitaria, fascista o autoritaria y la segunda es una concepción democrática de la organización del poder político y económico. 

 
Los regímenes totalitarios como la Alemania nazi o la Italia fascista, en su pretensión de totalidad no aceptan particularidades, regionalismos ni autonomías de ningún tipo; tanto en Italia como en Alemania, donde antes existía una forma de Estado regional o federal, respectivamente, se fue pasando de un Estado descentralizado a un estado centralizado.  El totalitarismo, no acepta ni siquiera el particularismo administrativo, todo se debe manejar desde arriba, consideran, que nada puede moverse en el universo sin la voluntad del fuhrer, el duce, el caudillo o el Presidente del país. La concepción democrática, por el contrario considera que el poder se construye desde abajo y se debe manejar desde la base, que deben existir muchos centros de poder. Así como los individuos deben tomar su vida en sus propias manos, así también los ciudadanos deben, donde viven, tomar sus asuntos y manejarlos ellos mismos.

 

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