MENSAJERO DE PAZ PDF Imprimir E-mail
Noticias de Campaña
Lunes, 26 de Abril de 2010 21:42

Hermanas y hermanos Colombianos y latinoamericanos, me preocupa escuchar a todos mis competidores por la  presidencia de republica ofrecerles la guerra: La Guerra interior y la guerra con nuestros hermanos latinoamericanos. Quieren ser presidentes, violando la constitución, que deberían acatar como órganos constituidos sometidos a ella; con lo que demuestran su hostilidad al estado de derecho, al querer colocarse por encima de la máxima ley.

El art 22 de la constitución establece que la Paz es un derecho fundamental y que por lo mismo no podemos renunciar a él. Que es un deber de obligatorio cumplimiento propender por el logro y mantenimiento de la paz (art. 95 cp).

Desde el preámbulo, que es la llave teórica para interpretar todas las normas de la constitución, se señala que el pueblo ejerce su poder soberano para constituirse en nación, en estado; con el fin de asegurar a sus integrantes la paz y se compromete a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana.

Se señala como principio fundamental que la política exterior de Colombia se orientará hacia la integración latinoamericana y del Caribe (art 9 c.p.) y a la paz entre esos estados. Que el estado promoverá la integración económica, social y política con las demás naciones y especialmente, con los países de América Latina y del Caribe (Art. 227 C.P.). Que las relaciones exteriores de Colombia se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos, sobre bases de equidad, igualdad y reciprocidad (Arts. 9; 150 numeral16; 226 y 227 c.p.).

Los tratados internacionales, que  forman parte del bloque de constitucionalidad por mandato del art. 93 de la constitución y que por lo mismo tienen la misma jerarquía y valor que la constitución también nos ordenan luchar por la paz y los derechos humanos.

El artículo 20 del Pacto de la ONU sobre derechos civiles y políticos PROHIBE toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia.

Que la carta de la ONU, que también hace parte del bloque de constitucionalidad, se expidió por los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad. A practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos, en su art. art 1, numeral 2, ordena fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otros medidas adecuadas para fortalecer la paz universal; y en el art 2, ordena a Los Miembros de la ONU, como Colombia arreglar sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro la paz ni la justicia y el art 33, numeral 1 de la carta de la ONU ordena a sus integrantes el ARREGLO PACIFICO DE sus CONTROVERSIAS, cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz internacional tratarán de buscarle solución, ante todo, mediante la negociación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, u otros medios pacíficos de su elección.

La propia carta de la ONU no ignora, en su art. 55, que la paz verdadera y permanente solo se logra con justicia social y derechos humanos para los pueblos.

Porque los hombres entran en sociedad y constituyen un gobierno, para tener unos derechos y no para perderlos y porque solo los hombres con derechos son permanentemente pacíficos y solo viviendo en paz pueden disfrutarlos, es que Jaime Araujo Renteria ha asumido su compromiso histórico de defender, la paz interior y la paz con todos los países del mundo, comenzando con nuestros hermanos latinoamericanos y la defensa de los derechos de las colombianas y los colombianos, aun a riesgo de perder la simpatía de los violentos guerreristas. La paz que todos los candidatos han abandonado, para entonar cantos de guerra, no quedará huérfana, pues yo he asumido mi deber histórico-constitucional de defenderla y protegerla primero como candidato presidencial y a partir del 7 de agosto de 2010 como presidente. 

Creo que si nuestro país vive en paz interna y externa podemos edificar una sociedad floreciente para todos. La guerra, que destruye vidas y bienes, sólo beneficia a los violentos. En cambio la paz, que permite conservar vidas y acrecentar bienes, beneficia a todos y nos deja vivir en armonía con nuestros vecinos.

Por esas razones, para defender la paz y los derechos que nos da la constitución es que me he constituido en mensajero de paz y derechos y he iniciado una visita a las zonas de frontera, comenzando por la frontera con ecuador, pasando por Perú y Brasil, concluyendo en la región Caribe, en paraguachon, el día 28 de abril de 2010 a las 8 A.M., en la frontera con Venezuela, para decirle a nuestros hermanos latinoamericanos, que independientemente de los gobiernos que ellos escojan en desarrollo del principio de autodeterminación de sus pueblos, mi gobierno cumplirá el mandato de paz e integración que ordena nuestra constitución, la carta de la ONU y el pacto de derechos civiles de la ONU, que las diferencias que puedan existir se resolverán pacíficamente, que jamás tomaremos la iniciativa de la guerra y que ni siquiera amenazaremos con usarla. Que lo que queremos es algo distinto: construir la unión de países latinoamericanos y del Caribe; que termine en la confederación de estados latino-caribeños, o que se perfeccione, si sus pueblos lo deciden así, en una federación de estados latino-caribeños. Mientras llegamos a ese ideal, por ahora, constituimos un frente amplio por la defensa de la paz y de los derechos; y declaramos que sus ciudadanos disfrutaran en nuestro territorio de todos los derechos que nuestra constitución y los tratados internacionales les dan y que les daremos todas las garantías en los eventos en que sean objeto, por causa legal, de investigación; que esperamos que nuestros ciudadanos sean tratados de la misma manera en su territorio. Les pedimos a los colombianos que sean ciudadanos ejemplares cuando estén en el territorio de otros estados. Nos avergüenza que nuestros cónsules y embajadores no protejan sus derechos, con los procedimientos legales. Les damos disculpas a todos nuestros compatriotas porque no hemos sido capaces de darles un trabajo y unos derechos en nuestra patria y se han visto obligados a emigrar a otros países o a cruzar diariamente la frontera de los países hermanos en busca de del sustento diario para su familia. En mi gobierno lucharemos incansablemente para que esto no suceda y trataremos que el que emigré lo haga por conocer otros países y no por necesidad de buscar trabajo y otros derechos que no les damos en nuestra patria; también daremos facilidades para que los colombianos que quieran regresen a vivir a nuestro territorio y se reencuentren con sus familias.

Creo que si no somos corruptos, se renuncia a la violencia para solucionar nuestros conflictos, trabajamos duro y estudiamos seriamente, podemos construir una nación más rica, grande, admirada, que haga a los colombianos más respetados en el mundo.

El 30 de mayo los colombianos tenemos una cita con la historia y con nuestro futuro y debemos decidir si queremos más de lo mismo y de los mismos. Si queremos más guerra que destruye o queremos más paz que construye; si queremos más miseria, falta de empleo, privatizaciones, carencia de salud y educación; en una palabra ausencia de derechos, ahí están otros candidatos  causantes de la crisis de derechos en que está sumida Colombia y que por ser causa de sus males no serán la solución de lo malo que ayudaron a crear. Si por el contrario queremos justicia, trabajo, educación, salud, vivienda, protección para los niños, los jóvenes, los ancianos, las mujeres, los pensionados, respeto por la diversidad religiosa, política, cultural, étnica, sexual; en una palabra más derechos para todas y para todos, aquí está un presidente, como Jaime Araujo Renteria probado ya en la defensa de esos y otros derechos; en la defensa de la paz interna y de la paz con nuestros hermanos latinoamericanos y del Caribe.

Que como dijera José Martí, HACER es la mejor manera de decir, y Jaime Araujo Renteria ya hizo y seguirá haciendo por los derechos de los colombianos y hablando claro sobre la paz. Porque queremos ciudadanos disfrutando de sus derechos, incluido el de la paz, es que cumplimos el deber de luchar por ella que nos impone la constitución, la ONU y los tratados de derechos humanos, y me he convertido en MENSAJERO DE  PAZ.

 

 
Nuestra Propuesta

Punto 6. Lucha contra todas las formas de violencia y por la paz interna y externa.

Rechazamos todas las formas de violencia Creo que si nuestro país vive en paz interna y externa podemos edificar una sociedad floreciente para todos. La guerra, que destruye vidas y bienes, sólo beneficia a los violentos. En cambio la paz, que permite conservar vidas y acrecentar bienes, beneficia a todos y nos deja vivir en armonía con nuestros vecinos.

 

 

 

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