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La función de un resistente es provocar la respuesta
Gandhi-1930 Marcha de la Sal
A los convocantes, organizadores, participantes y caminantes de la Marcha Patriótica, Jaime Araujo Rentería (ex magistrado presidente de la Corte Constitucional, ex magistrado del Consejo Nacional Electoral y candidato presidencial 2010-2014) les extiende con beneplácito su apoyo. Como lo decía Gandhi la función de la resistencia y la expresión es provocar una respuesta, en esa ocasión el pueblo Indio logró hacerse escuchar de un gobierno que se había apoderado completamente de la explotación de uno de sus mayores recursos.
Hoy es el pueblo colombiano, de manera pacífica a través de sus campesinos, estudiantes, sindicalistas, organizaciones cívicas y populares y en general todas y todos los que pensamos que es necesario encontrar respuestas a la prolongación insensata de una guerra, al desempleo, a la violencia generalizada, a la falta de posibilidades vitales e integrales; quienes a través de cada paso proveniente de las localidades, de las veredas, de los pueblos, de las regiones están exigiendo que se marque el paso para andar un camino hacia el Acuerdo Humanitario; hacia el retorno de las víctimas de desplazamiento a sus tierras con plenas garantías; hacia la aplicación de justicia con verdad y reparación; hacia el respeto y aplicación de la Constitución Nacional, lo cual implica garantizar derechos fundamentales, civiles, políticos, sociales y culturales.
Jaime Araujo Rentería es un caminante más de esta Marcha Patriótica y en este andar por la justicia y la dignidad del pueblo colombiano, por lo tanto, desde ya al igual que todos los marchantes exige al Estado colombiano y a sus diferentes estamentos que cada una de las mujeres, hombres, niños, líderes y participantes de esta Marcha cuenten con todas las garantías para ejercer el derecho a la movilización; igual que se brinden todas las garantías de seguridad individual y colectiva en la avanzada para al encuentro en Bogotá; pero también para el retorno y asentamiento en los lugares de origen. Ante la estigmatización, criminalización y óbices de que están siendo objeto, tanto la Marcha como sus marchantes, también se exige al Estado colombiano cese cualesquiera formas de impedimento para la realización de este magno Evento y se solicita a la comunidad internacional su apoyo y acompañamiento.
De otra parte, mi invitación es para que este encuentro colectivo, cultural, regional, generacional, nacional se convierta en un momento y espacio de construcción; los cabildos, las comisiones, las ideas, los diversos saberes, las experiencias y la historia colectiva deben volcarse en un proceso de organización que le permita a la sociedad colombiana ejercer, también como derecho legitimo, la oposición, constituyendo un organismo colegiado que esté de forma simultánea vigilante a la acción del gobierno elegido, que pretende una Unidad Nacional que no es cierta, que a la fuerza homogeniza, que criminaliza la oposición. Como lo he sostenido durante toda mi vida y mi acción, también hoy como marchante sigo sosteniendo que una verdadera democracia es la que garantiza la oposición, y oposición no es lo que durante doscientos años desde el régimen se ha hecho creer: violencia, caos, desestabilidad institucional, NO, oposición es organización, construcción, participación, inclusión de la divergencia con un propósito común: El bienestar general y el fortalecimiento del Estado.
Esta Marcha Patriótica es un paso grande para la construcción de un gobierno popular de oposición, que se organice y se convierta en la sombra de ese gobierno formal que pretende una Unidad Nacional a la fuerza, con el ánimo de ejercer una oposición real y constructora de una verdadera democracia. La convocatoria y el encuentro nacional que conlleva esta Marcha Patriótica debe tener como resultado la constitución de un organismo colegiado que esté de forma simultánea vigilante a la acción del gobierno elegido, con la función de controlar el funcionamiento del ejecutivo y el legislativo, así como las demás instituciones del Estado: Organismo que debe garantizar que frente a cada uno de los ministros haya un ministro de la oposición que lo vigile, lo controle y ofrezca políticas de Estado distintas, programas de gobierno distintos, que trace políticas que defiendan y amplíen los derechos humanos y el Estado Social y Democrático de derecho; que amplié la democracia política y la económica y construya una sociedad homogénea y con justicia social. La consolidación de este organismo de oposición bajo su estructura de control y vigilancia presentaría alternativas para un gobierno distinto; por ejemplo, frente al ministro de defensa del gobierno, debe existir un ministro de defensa de la oposición (Este ministro de defensa de la oposición tiene un órgano asesor de expertos en el tema, que le informa y le ayuda a fijar la política y las distintas visiones de la oposición, sobre la sociedad y el Estado); frente al ministro de hacienda del gobierno debe estar un ministro de hacienda de la oposición y así sucesivamente. Esto no es novedoso es lo que ocurre en países como Inglaterra. Quienes ocupen estos cargos de ministros de la oposición deben ser personas probadas en la defensa de los derechos humanos. Este gobierno popular es muy importante ahora que todos los partidos políticos han abandonado la oposición al gobierno. Pero este gobierno popular de oposición no solo sirve para controlar al gobierno sino también para mostrar que otras políticas públicas son posibles, que una sociedad más justa y otro Estado se pueden construir, donde se amplié la democracia política y económica y por ende los colombianos tengan en realidad garantizados los derechos humanos.
Caminando nos encontramos, nos conocemos, nos organizamos y construimos un camino hacia un real Estado Social de Derecho, que marcado por las huellas de justicia y dignidad. ¡Es posible!
JAIME ARAUJO RENTERIA Y COLECTIVO DE TRABAJO
Bogotá, 5 de julio de 2010
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